Rick Rubin: el productor que cambió la forma de escuchar música
- Rafa Jiménez

- hace 34 minutos
- 4 min de lectura

Rick Rubin no es el productor tradicional encerrado detrás de una consola llena de botones. Su forma de trabajar siempre ha partido de una idea más sencilla: escuchar la canción, entender al artista y quitar todo aquello que estorba.
Esta filosofía lo convirtió en el productor musical y una de las figuras más influyentes de las últimas cuatro décadas. Nacido como Frederick Jay Rubin en Long Island, Nueva York, en 1963, comenzó tocando guitarra en la banda punk Hose.
Sin embargo, su verdadero camino apareció cuando empezó a interesarse por el hip hop que sonaba en clubes y fiestas de Nueva York.
Rick Rubin y el nacimiento de Def Jam
Mientras estudiaba en la Universidad de Nueva York, Rick comenzó a producir música desde su dormitorio. En 1984 fundó Def Jam Recordings junto a Russell Simmons. Aquella alianza terminaría cambiando el rumbo comercial del hip hop.
Uno de sus primeros trabajos fundamentales fue 'I Need a Beat' de LL Cool J. Poco después llegaron producciones para Beastie Boys y Run-D.M.C., donde Rick Rubin encontró una manera distinta de presentar el rap.
En lugar de llenar las canciones con arreglos, dejó baterías enormes, voces al frente y riffs directos. 'Licensed to Ill' de Beastie Boys, publicado en 1986, se convirtió en una pieza clave para llevar el hip hop hacia audiencias que hasta entonces permanecían alejadas del género.
Ese mismo periodo dejó uno de los cruces culturales más importantes de los ochenta. Run-D.M.C. grabó 'Walk This Way' junto a Aerosmith, conectando hip hop y hard rock cuando esa combinación todavía parecía improbable.

Su visión musical en el metal
Rick Rubin nunca se quedó dentro de un género. Mientras ayudaba al crecimiento de Def Jam, también produjo 'Reign in Blood' de Slayer en 1986.
La decisión fue peculiar. Un productor asociado al rap trabajando con una de las bandas más extremas del thrash metal.
El resultado fue un disco directo, rápido y prácticamente sin relleno. Rick Rubin eliminó buena parte de la reverberación habitual del metal de aquellos años y dejó guitarras, batería y voces mucho más secas.
Esa claridad hizo que la agresividad de Slayer sonara todavía más peligrosa. Años después continuaría trabajando con la banda en 'South of Heaven' y 'Seasons in the Abyss'.
Del metal a los Red Hot Chili Peppers
Tras alejarse de Def Jam en 1988 debido a una combinación de luchas de poder internas, diferencias creativas y un cambio de visión sobre la industria musical, Rick Rubin creó Def American Recordings, posteriormente conocida simplemente como American Recordings.
Durante los noventa comenzó otra etapa decisiva. En 1991 produjo 'Blood Sugar Sex Magik' de Red Hot Chili Peppers, quinto álbum del grupo y el disco que terminó convirtiéndolos en estrellas internacionales.
Rick Rubin ayudó a simplificar varias ideas de la banda sin eliminar su mezcla de funk, punk y rock. Canciones como "Give It Away" y "Under the Bridge" demostraron que la intensidad también podía convivir con espacios mucho más íntimos.
La relación continuó durante décadas en trabajos como "Californication", "By the Way", "Stadium Arcadium", "Unlimited Love" y "Return of the Dream Canteen".

La resurrección de Johnny Cash
Una de las historias más especiales de su carrera comenzó en los noventa con Johnny Cash. Cuando buena parte de la industria consideraba que su mejor momento había quedado atrás, Rick Rubin le propuso algo radicalmente sencillo: sentarse con una guitarra y cantar.
Así nació 'American Recordings' en 1994. La serie continuó durante los últimos años de Johnny Cash y produjo versiones profundamente personales de canciones ajenas. Entre ellas apareció 'Hurt' de Nine Inch Nails, interpretación que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más recordados de la etapa final del músico.
Más que cambiar su sonido, Rubin entendió que no había que esconder la edad, la fragilidad o la historia de Johnny Cash.
System of a Down, Audioslave y una lista difícil de igualar
La cantidad de artistas que han pasado por su estudio resulta enorme. Rick Rubin produjo discos fundamentales de System of a Down, entre ellos 'Toxicity', además de trabajar con Rage Against the Machine, Audioslave, The Mars Volta y Weezer.
También estuvo involucrado con Tom Petty, Neil Diamond, Black Sabbath, Danzig, AC/DC, Metallica y The Strokes.
Su trabajo tampoco quedó encerrado en el rock. Ha colaborado con Adele, Lady Gaga, Ed Sheeran, Kanye West, Eminem y Jay-Z, demostrando que su método funciona incluso cuando los géneros cambian por completo.
En 'Yeezus' de Kanye West, por ejemplo, fue llamado cuando el álbum ya estaba avanzado. Su participación se enfocó en reducir, editar y eliminar elementos para encontrar una versión mucho más directa.

Un productor que no necesita tocar los botones
Existe una idea curiosa alrededor de Rick Rubin: muchas veces su trabajo no consiste en operar técnicamente una consola. Su función puede ser sentarse, escuchar y hacer preguntas.
¿La canción necesita realmente esa parte? ¿El arreglo ayuda? ¿La interpretación transmite algo? ¿Estamos agregando elementos porque funcionan o porque tenemos miedo de dejar espacio?
Esa forma de producir también explica por qué algunos artistas lo consideran casi un guía creativo.
Rick Rubin ha dicho en distintas ocasiones que su trabajo consiste en ayudar al músico a acercarse a la mejor versión posible de aquello que ya intenta crear.
Al arte de quitar en lugar de agregar
Después de cuatro décadas, Rick Rubin productor musical sigue siendo difícil de encasillar. Pasó del punk underground al nacimiento de Def Jam, después produjo thrash metal, rescató la carrera de Johnny Cash y terminó trabajando con algunas de las mayores estrellas del pop.
Su impacto cultural no depende de un sonido específico.
Precisamente ocurre lo contrario.
Rick Rubin entendió que un productor no debería obligar a todos los artistas a sonar igual. Su trabajo consiste en descubrir qué hace especial a cada uno y eliminar aquello que impide escucharlo.
En una industria obsesionada con agregar más capas, más efectos y más tecnología, su filosofía sigue siendo casi punk: si algo no hace falta, quítalo.
Alterno Magazine. Notas con pasión.




Comentarios