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Wolf Alice: del circuito indie de Londres al mundo

hace 21 horas
3 min de lectura
Wolf Alice, Washington D.C., Estados Unidos, en octubre de 2026

Hay bandas que encuentran una fórmula y pasan el resto de su carrera repitiéndola.

Wolf Alice tomó otro camino. El grupo londinense puede pasar del ruido de las guitarras a una balada sin perder su identidad.


Encabezada por Ellie Rowsell, la banda construyó un catálogo donde conviven grunge, shoegaze, folk y pop alternativo. Sin embargo, detrás de esa mezcla existe una historia que comenzó de manera bastante sencilla.


Wolf Alice: de un dúo acústico a una banda de rock alternativo

La historia comenzó en Londres durante 2010, cuando Ellie Rowsell y el guitarrista Joff Oddie formaron un dúo acústico.


El nombre Wolf Alice proviene de un cuento de la escritora británica Angela Carter. Curiosamente, aquella referencia literaria terminó identificando a una banda que pronto abandonaría su sonido inicial.


Con la incorporación del bajista Theo Ellis y el baterista Joel Amey en 2012, el proyecto encontró su formación definitiva.


Antes de eso, Oddie había trabajado como instructor de ejercicio y vendedor de helados. Nada que ver con la imagen tradicional de una estrella de rock.


Los primeros conciertos y canciones comenzaron a llamar la atención de la prensa británica. “Fluffy” y “Bros” mostraron dos facetas distintas: guitarras ruidosas y melodías cercanas al indie de los noventa.


'My Love Is Cool': el debut que los puso en el mapa

'My Love Is Cool': el debut que los puso en el mapa

En 2015 apareció 'My Love Is Cool', su primer álbum de estudio.

El disco reunió influencias del grunge, dream pop y rock alternativo, pero evitó quedarse dentro de una sola categoría.


“Giant Peach” mostró su lado más intenso, mientras “Bros” exploró la amistad y los recuerdos de juventud. Por su parte, “Silk” presentó una atmósfera más contenida.


La voz de Rowsell comenzó a convertirse en uno de los elementos centrales del grupo. Podía sonar delicada durante una estrofa y cambiar hacia un registro mucho más agresivo.

Además, “Moaning Lisa Smile”, incluida originalmente en el EP 'Creature Songs', recibió una nominación al Grammy por Mejor Interpretación Rock.


Wolf Alice empezaba a salir del circuito independiente sin abandonar sus primeras inquietudes musicales.


Mercury Prize: una victoria para el indie británico

Dos años después llegó 'Visions of a Life', su segundo álbum de estudio.

Publicado en 2017, el material amplió su sonido con canciones que exploraban relaciones, inseguridades y distintas formas de enfrentar la vida adulta.


“Don't Delete the Kisses” se convirtió en una de sus composiciones más conocidas. Su mezcla de sintetizadores, guitarras y una narración casi hablada mostró otra cara de Rowsell.


En contraste, “Yuk Foo” recuperó la energía punk, mientras “Beautifully Unconventional” encontró espacio para melodías más ligeras.


El álbum ganó el Mercury Prize en 2018, uno de los reconocimientos más importantes de la música británica.


La victoria confirmó que Wolf Alice podía conectar con públicos diferentes sin depender de una fórmula comercial.


'Blue Weekend' llevó su sonido más lejos

'Blue Weekend' llevó su sonido más lejos

La siguiente etapa llegó en 2021 con 'Blue Weekend', su tercer álbum.

Producido por Markus Dravs, quien ha trabajado con Arcade Fire, Coldplay y Florence + The Machine, el disco apostó por arreglos más amplios.


“The Beach”, “Smile”, “How Can I Make It OK?” y “The Last Man on Earth” mostraron una banda interesada en nuevas estructuras.


También aparecieron letras sobre relaciones, expectativas personales y las contradicciones de crecer. El álbum alcanzó el primer lugar de las listas británicas. Posteriormente, Wolf Alice recibió el BRIT Award a Mejor Grupo Británico en 2022.


Para entonces, sus conciertos habían pasado de pequeños escenarios a festivales internacionales.


'The Clearing': entra en una nueva etapa

En agosto de 2025, Wolf Alice publicó 'The Clearing', su cuarto álbum de estudio y primero con Columbia Records. Grabado en Los Ángeles con Greg Kurstin, productor vinculado a Adele, Foo Fighters y Paul McCartney, el material presentó un cambio de dirección.


Las referencias al rock de los setenta, el piano y las armonías vocales ocuparon un espacio mayor.


“Bloom Baby Bloom” mostró una interpretación vocal más teatral. Mientras tanto, “The Sofa” exploró las expectativas personales desde una perspectiva cotidiana. El álbum también incluyó “White Horses”, con Joel Amey tomando protagonismo en las voces.


No todos recibieron el cambio de la misma manera. Parte de la crítica celebró su madurez, mientras otros señalaron la pérdida de ciertas asperezas.



Una banda que no necesita sonar siempre igual

La trayectoria de Wolf Alice también refleja cómo cambió el rock alternativo británico durante la última década. Su música conecta referencias de los noventa con producciones contemporáneas, sin limitarse a reproducir el pasado.


Además, su relación con productores como Markus Dravs y Greg Kurstin muestra una búsqueda constante de nuevas posibilidades.


Más que perseguir una etiqueta, Ellie Rowsell, Joff Oddie, Theo Ellis y Joel Amey han construido una discografía marcada por los contrastes.

Wolf Alice puede sonar vulnerable, ruidosa, melódica o incómoda. Precisamente ahí está su atractivo.


Después de cuatro álbumes, la banda continúa demostrando que evolucionar no significa necesariamente dejar atrás lo que la hizo interesante.

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