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The National: la banda que convirtió la ansiedad en música

hace 22 horas
4 min de lectura
The National, Londres, Inglaterra, a principios de mayio de 2024 durante el inicio de su gira europea por el lanzamiento de sus álbumes First Two Pages of Frankenstein y Laugh Track.

The National: cinco tipos de Ohio que terminaron encontrándose en Nueva York

The National nunca tuvo la historia clásica de cinco veinteañeros encerrados en un garage esperando convertirse en estrellas. Su origen fue bastante menos glamuroso.


Formada en 1999, The National reúne a Matt Berninger, Aaron y Bryce Dessner, además de los hermanos Scott y Bryan Devendorf. Todos crecieron alrededor de Cincinnati, Ohio, pero el proyecto tomó forma cuando volvieron a coincidir en Nueva York.


Antes hubo otras bandas. Matt había cantado en Nancy, mientras los Dessner y Bryan Devendorf participaron en Project Nim. Incluso los Devendorf habían tocado covers de Led Zeppelin durante sus años escolares.


Cuando The National comenzó, varios integrantes mantenían trabajos relacionados con diseño y desarrollo web. Ensayaban, grababan y seguían trabajando. No parecía existir un gran plan maestro.


Su primer álbum, 'The National', apareció en 2001 mediante su propio sello, Brassland. Después llegó 'Sad Songs for Dirty Lovers' en 2003. Ambos discos comenzaron a definir algo que después sería fundamental: canciones nocturnas sobre gente intentando mantener su vida medianamente bajo control.


De 'Alligator' a 'Boxer': cuando encontraron su sonido


El verdadero cambio llegó con 'Alligator' en 2005. Aquí las guitarras de Aaron y Bryce Dessner comenzaron a convivir mejor con la batería de Bryan Devendorf.


Mientras tanto, el bajo de Scott sostenía canciones donde Matt Berninger parecía narrar pensamientos que normalmente aparecen después de una fiesta.


“Mr. November”, “Abel” y “The Geese of Beverly Road” mostraron una banda más segura. Sin embargo, todavía existía cierta sensación de estar mirando el mundo desde afuera.


Dos años después apareció 'Boxer'.

Con canciones como “Fake Empire”, “Slow Show” y “Apartment Story”, The National encontró una identidad difícil de confundir. Había pianos, arreglos discretos, guitarras contenidas y una batería que nunca necesitaba presumir para dominar una canción.


Además, las letras hablaban de ansiedad social, trabajo, relaciones, cansancio y esa extraña sensación de llegar a adulto sin entender realmente qué pasó.


No era música adolescente. Tampoco rock de estadio tradicional.

Ahí estaba precisamente el punto.


otografía promocional de The National fue tomada por el fotógrafo Graham MacIndoe a mediados de 2017

La melancolía que terminó llenando venues

'High Violet' llevó ese universo mucho más lejos en 2010. “Bloodbuzz Ohio”, “Terrible Love” y “England” ampliaron su público sin convertir al grupo en algo diferente.


Luego apareció 'Trouble Will Find Me' en 2013. “I Need My Girl”, “Don’t Swallow the Cap” y “Graceless” terminaron instalándose entre sus canciones esenciales.

Curiosamente, su ascenso ocurrió lentamente.


The National pasó años tocando espacios pequeños, viajando en camioneta y manteniendo empleos normales. En una de sus primeras giras europeas incluso terminaron tocando una fiesta en un squat anarquista de Frankfurt.

El pago incluía colchones y cerveza robada.

Ese recorrido ayuda a entender su impacto cultural. Nunca representaron al rockstar inalcanzable.


Su personaje era otro: adultos confundidos, ligeramente incómodos y tratando de sobrevivir emocionalmente al lunes.


De un Grammy a Taylor Swift: la influencia fuera del indie

Para 2017 llegó 'Sleep Well Beast', un álbum que introdujo más electrónica sin abandonar la tensión habitual del grupo.


El disco ganó el Grammy a Mejor Álbum de Música Alternativa en 2018. Antes, 'Trouble Will Find' Me había recibido una nominación dentro de la misma categoría.


Sin embargo, la influencia de la banda también comenzó a viajar por caminos inesperados.

Aaron Dessner produjo y coescribió material con Taylor Swift en "Folklore" y "Evermore".


Su trabajo en Folklore terminó formando parte del Grammy a Álbum del Año. También ha colaborado con artistas como Local Natives, Frightened Rabbit y Justin Vernon de Bon Iver.

Bryce Dessner, por otro lado, ha desarrollado una carrera ligada a la composición contemporánea y obtuvo un Grammy junto a Eighth Blackbird por 'Filament'.

Ese intercambio también regresó a The National.


fotografía promocional de The National también fue capturada por el fotógrafo Graham MacIndoe a mediados de 2017

The National y una red que conecta a Taylor Swift, Phoebe Bridgers y Bon Iver

En 2023 apareció 'First Two Pages of Frankenstein', con participaciones de Taylor Swift, Phoebe Bridgers y Sufjan Stevens. Taylor Swift comparte voces con Berninger en “The Alcott”.


Meses después llegó casi por sorpresa 'Laugh Track'. El disco incluyó colaboraciones con Bon Iver, Phoebe Bridgers y Rosanne Cash.


Más que invitados famosos, esas conexiones muestran hasta dónde llegó el ADN musical de The National.


La banda que comenzó editando sus propios discos terminó conectando el indie estadounidense de principios de siglo con varias figuras centrales del pop contemporáneo.


Más de dos décadas después y suenan a ellos

En diciembre de 2024 publicaron 'Rome', un álbum en vivo de 21 canciones grabado en el Parco Della Musica Ennio Morricone. El repertorio cruza clásicos como “Fake Empire” y “Bloodbuzz Ohio” con material reciente como “Eucalyptus” y “Tropic Morning News”.


Después de tantos discos, su mayor logro quizá sea conservar una identidad reconocible sin quedarse completamente congelados.


The National sigue hablando de relaciones que se desgastan, pensamientos que llegan demasiado tarde y personas intentando entenderse.


A veces hay guitarras. Otras veces aparecen sintetizadores, cuerdas o un piano casi vacío.

Pero en el centro permanece Matt Berninger cantando como ese amigo que lleva media hora callado y, de pronto, suelta exactamente lo que nadie quería admitir.


Más de 25 años después de empezar, ahí continúa su lugar dentro del indie: hacer música para bailar poco, pensar demasiado y descubrir que sentirse perdido también puede tener una gran canción de fondo.

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