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Queens of the Stone Age: la mejor banda de rock del mundo en la actualidad

Fotografía promocional de la banda Queens of the Stone Age en un entorno natural boscoso. El líder Josh Homme destaca al centro con una chaqueta de mezclilla bordada, flanqueado por sus compañeros con vestimenta de estilo rockero, incluyendo a Troy Van Leeuwen de perfil con un saco verde brillante.

A lo largo de nuestra vida hemos visto cientos de bandas sobre un escenario. El rock, el indie, el garage, el punk y el lo-fi nos han acompañado durante años. Hemos tenido la fortuna de presenciar presentaciones de The Hives, The Raconteurs, Green Day, Iggy Pop, Interpol, The Cure, Pixies, The Killers, The Dandy Warhols, The Strokes, Pavement y Dinosaur Jr., entre muchas otras.


Todas ocupan un lugar especial en nuestra memoria. Sin embargo, después de tantos conciertos, existe una agrupación que continúa provocándonos una sensación distinta: Queens of the Stone Age.


Queens of the Stone Age convierte cada show en una experiencia distinta

Los hemos visto en tres ocasiones: un Vive Latino 2018, un Corona Capital 2013, su primera vez en el país y nuevamente en el Corona Capital del año pasado. En una de esas presentaciones estuvimos muy cerca del escenario y terminamos de entender por qué hoy la considero la mejor banda de rock del mundo en la actualidad.


No se trata únicamente de sus canciones. Tampoco del volumen o de la producción. La diferencia aparece en la precisión con la que ejecutan cada instrumento, en la manera en la que cada riff encuentra su espacio y en cómo la batería sostiene un sonido sólido que avanza con una naturalidad impresionante. Todo transmite pasión, energía y una seguridad absoluta sobre el escenario.


Fotografía en plano medio lateral de Josh Homme, líder de Queens of the Stone Age, cantando apasionadamente frente a un micrófono durante un concierto en vivo. El músico aparece de perfil con los ojos cerrados, iluminado por una intensa luz verde de escenario que resalta sus facciones y su barba, contra un fondo completamente oscuro.

Queens of the Stone Age tiene en Josh Homme a un frontman irrepetible

En el centro de esa maquinaria aparece Josh Homme. Resulta imposible apartar la mirada de él. Su presencia es hipnótica y domina el escenario sin necesidad de exagerar un solo movimiento.


Basta verlo caminar, tomar la guitarra y comenzar a tocar para comprender por qué es uno de los grandes frontman del rock contemporáneo.


Además, su elegancia, su aparente desdén y esa actitud relajada generan una personalidad que pocas veces se encuentra en un escenario. Josh Homme nunca parece esforzarse por llamar la atención; simplemente ocurre de manera natural., hasta guapo es el cabrón.


Canciones como "No One Knows", "Little Sister" y "Make It Wit Chu" adquieren una dimensión completamente diferente en vivo. Los cambios de ritmo, la construcción de los riffs y la forma en que la banda juega con las dinámicas hacen imposible permanecer inmóvil.

El headbanging aparece casi sin pensarlo porque cada canción cambia constantemente de intensidad sin perder fuerza.


Queens of the Stone Age funciona como una sola pieza

Parte de esa grandeza también pertenece al resto de la banda. Troy Van Leeuwen aporta texturas y una enorme versatilidad entre guitarras y teclados. Michael Shuman sostiene el bajo con una precisión impecable, mientras Dean Fertita llena cada espacio con arreglos que enriquecen el sonido.


A todo ello se suma Jon Theodore, uno de los bateristas más sólidos de su generación, cuya potencia convierte cada tema en un ejercicio de precisión.


Aunque Josh Homme representa la identidad de Queens of the Stone Age, sería injusto pensar que todo depende de él. Cada integrante entiende perfectamente su función y eso permite construir un sonido pesado, elegante y profundamente personal.


Fotografía promocional en blanco y negro de la banda de rock Queens of the Stone Age sobre un fondo oscuro. En el centro, el líder Josh Homme mira fijamente a la cámara con un cigarrillo en la boca, vistiendo una chaqueta de cuero abierta y un collar con una cruz, mientras extiende sus brazos hacia los lados. Sus cuatro compañeros de grupo posan a su alrededor con expresiones serias y ropa oscura, completando una estética rockera clásica y desafiante.

Queens of the Stone Age mantiene una identidad única

Durante los últimos meses volvimos a comprobarlo con "Easy Street" y, especialmente, con su extraordinaria presentación filmada en las Catacumbas de París. Ese concierto confirmó el carácter casi de culto que la banda ha construido durante más de dos décadas.


Al mismo tiempo, conocemos parte del camino que Josh Homme ha recorrido fuera del escenario. Sus recientes problemas de salud, así como los complicados procesos legales y familiares con su exesposa Brody Dalle, vocalista de The Distillers, también forman parte de una historia que inevitablemente ha terminado reflejándose, directa o indirectamente, en su música.


Su trayectoria tampoco puede entenderse sin mencionar su amistad con Jesse Hughes, con quien fundó Eagles of Death Metal. Del mismo modo, la química musical que desarrolló junto a Dave Grohl dio paso a uno de los proyectos más celebrados del siglo XXI: Them Crooked Vultures, banda que también integró John Paul Jones.


Queens of the Stone Age demuestra que el rock sigue vivo

Todo ese recorrido ha convertido a Queens of the Stone Age en una banda prácticamente irrepetible. No buscan sonar como el rock clásico, aunque conocen perfectamente sus raíces.


Tampoco persiguen tendencias. Por el contrario, toman elementos del hard rock, el stoner, el blues, el punk y el rock alternativo para transformarlos en un lenguaje completamente propio.


Esa mezcla consigue un sonido que recuerda al pasado, pero jamás se siente antiguo. Al contrario, continúa sonando pesado, elegante, moderno y desafiante. Muy pocas bandas logran mantener esa personalidad después de más de dos décadas de trayectoria.



Por eso, después de tantos conciertos y de tantos años escuchando música, seguimos convencidos de que Queens of the Stone Age representa lo mejor que hoy puede ofrecer el rock.


Quizá esa sea la mayor lección que nos ha dejado la banda. El rock nunca va a morir. Cambiará de forma, evolucionará, incorporará nuevas influencias y encontrará otros caminos, pero seguirá existiendo. Como la materia, simplemente se transforma.


Queens of the Stone Age es una de las pruebas más contundentes de ello. Solo queda agradecer por cada riff, por cada concierto y por cada canción que nos recuerda, una y otra vez, que el rock continúa más vivo que nunca.

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